15062017_2023

Hace tiempo creía que no había sentido ni rumbo en mí mismo si no lograba conformar una familia, que no valía la pena si no lograba generar herencia en el mundo. Hoy cada día creo más (y siento más distante) que no vale la pena ser padre, que aquel gran propósito que encontraba en tener un hijo no existe y que cada vez que vuelvo a oír el chillido de un pendejo en la micro (o en cualquier lugar) me harta más. Que paja y que lamentable. Ser tan inocente.

El frío tiñe nuestra alma.